Por Francisco Arenas Murillo
Guillermo Padrés sabe, y sus más cercanos colaboradores también, que ante el resultado obtenido en las elecciones intermedias de Sonora, pusieron en riesgo el margen de maniobra de su administración para los próximos tres años, evidenciaron debilidades de su gobierno, no tendrán el control esperado en la Cámara Local, pero sobre todo, lo expusieron ante el imaginario colectivo como un gobernador que no alcanza los objetivos planificados. Pero también queda la sensación de que muchos de los que trabajaron para alcanzar  objetivos electorales no lo hicieron con capacidad o plenitud, y sobre todas las cosas, emitieron reportes falsificados que hicieron generar falsas expectativas. 
Desde esa perspectiva, tendrán que rendir cuentas en primer lugar Juan Bautista Valencia Durazo, primero como operador de la campaña de Josefina Vázquez Mota en Sonora y en donde resultó derrotada la candidata presidencial. Además, el aún dirigente estatal panista no logró coordinar sus capacidades con los operadores del partido, y eso se reflejó en resultados de medianía en Sonora. Otro que deberá rendir cuentas, es el Secretario General del PAN Adrián Espinoza, considerado antes de estas elecciones en el “niño de oro” de la organización y un extraordinario operador electoral, pero que en esta ocasión ni se vio ni se sintió. En Cajeme, Enrique Martínez y Jesús Villalobos deberán demostrar qué sucedió en Cajeme más allá de la buena operatividad mercadológica y partidista desplegada por los grupos que se oponen a la construcción del acueducto Independencia. En Guaymas, Martín López deberá tener más que justificaciones para poder demostrar que el fracaso obtenido en el puerto se debió más a los errores cometidos por César  Lizárraga en la alcaldía, que a una mala campaña electoral, sobrevaloración del candidato a la alcaldía Manuel Aguilar, subestimación de la capacidad de reacción de los guaymenses, y más. Lo mismo sucederá en Nogales, en donde Edmundo Briseño debió garantizar se mantuviera la ventaja que el PAN llevaba sobre sus pares del PRI antes de la jornada electoral, cuando se consideraba inminente el triunfo del albiazul para retener la alcaldía de la frontera. Ni que decir de lo que sucedió en Puerto Peñasco, en donde trabajó arduamente pero sin los resultados esperados, Ernesto Munro para tratar de hacer ganar a su vástago Kiko Munro en la alcaldía.
Esos, entre otros muchos errores, omisiones y engaños, deberán ser explicados por quienes estuvieron como responsables de esas zonas en donde se considera hubo un fracaso rotundo del PAN, aun cuando este sea gobierno. Seguramente habrá damnificados.

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