
Como un gran ser humano, amigo y empresario será recordado Don Julio Ramón Luebbert Duarte por todos y cada uno de quienes lo acompañaron en las diferentes etapas de su fructífera vida. "Ese Don, Don Julio... él se lo ganó a pulso", dijo el Arzobispo de esta ciudad capital, José Ulises Macías en la emotiva misa que se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana de Hermosillo y en donde familiares, amigos e importantes figuras de la vida económica, política y social del estado estuvieron presentes para dar el último adiós al exitoso empresario sonorense.
Su esposa, la señora Patricia Mazón Lizárraga y sus hijos Patricia, Julio y Sandra fueron de corazón "abrazados" por una comunidad sonorense que se unió ante la partida de quien en innumerables ocasiones se solidarizó con diferentes causas y que también demostró su interés en la industria de los medios de comunicación. Tres obispos y doce sacerdotes fueron quienes estuvieron presentes en la misa, esto en demostración al respeto y gran afecto que la familia católica tuvo y tendrá hacia la figura de Don Julio Luebbert y su familia. Entre ellos destacan las figuras de Don Carlos Quintero Arce, arzobispo emérito de Hermosillo, y de Monseñor Felipe Padilla Cardona, obispo de Ciudad Obregón. Anclado a su familia y como un hombre idealista que hizo siempre lo que tenía que hacer, así recuerda la Iglesia católica sonorense a Don Julio Luebbert. Al finalizar la ceremonia sus cenizas fueron depositadas por sus seres más cercanos en los nichos de la Catedral Metropolitana de Hermosillo.
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