Manuel Ajenjo
Según me platicó el director editorial de El Economista, Luis Miguel González, un amigo suyo, priísta jalisciense, pregona a quien quiera escucharlo que en los 11 años nueve meses que llevamos con gobiernos federales emanados de Acción Nacional, los panistas en su ignorancia de cómo se maneja el poder en las alturas sólo han hecho dos cosas: lo que los priístas hacían y lo que ellos se imaginan que hacían.
Según mi amigo el ingeniero H, todo indica que ya será expriísta de por vida, ayer leyó exhaustivamente la lista de los 46 miembros del equipo de transición de Enrique Peña Nieto para darse cuenta con frustración que de los 38 hombres y las ocho mujeres que lo conforman no conoce, lo que se dice conocer: llevarse de a cuartos, saberle algo oscuro, haber sido cómplices en alguna transa, a nadie. Bueno, pues según mi amigo el ingeniero H, el arribo y la estancia durante 12 años del partido blanquiazul en el poder sirvió para demostrar que el decálogo que usaron los hombres de la revolución y que puso por escrito don Gonzalo N. Santos no cambió en lo esencial:1. En política la moral es un árbol que da moras. 2. El que manda manda y si se equivoca vuelve a mandar. 3. Cartucheras al cañón quepan o no quepan. 4. El que es gavilán no chilla. 5. Amistad que no se demuestra en la nómina es pura demagogia. 6. Autoridad que no abusa, se desprestigia. 7. En política no hay amigo pequeño. 8. El que baila en ésta, en la próxima se sienta. 9. En toda circunstancia puede más el oro que cualquier cariño. 10. Orden dada y que no es vigilada sirve para una pura chingada.

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